jueves, 20 de septiembre de 2012

La importancia de llamarse Victoria

Se ha convertido en una de las colecciones más esperadas de la semana de la moda de Nueva York y, por eso, puede decirse que Victoria Beckham vino, vio y venció. Me emocionó especialmente que su salida a la pasarela fuese fotografiada con ella entre lágrimas (la reacción a la respuesta de un público entregado a una colección más Victoria que nunca y al trabajo que se sabe bien hecho).
 
Lo primero que nos llama la atención de todas las salidas es el calzado plano (pese a contar con la colaboración y la firma de Manolo Blahnik), algo que sin duda es claramente opuesto a la naturaleza de la Spice, quien nos tiene acostumbrados a verla sobre tacones de más de 10 centímetros. Puede que haya sido la primera que por fín se haya dado cuenta de que la moda es para todas y para todos los momentos, o que debiera ser así, y nos facilite la labor.
 
Victoria nos presenta una primavera tricolor en blanco, negro y naranja rojizo, la única nota de color de sus desfiles (algo que también contrasta con sus coloridas colecciones anteriores), en la que los minivestidos y minifaldas tienen un papel predominante relegando a un segundo plano los pantalones skinny.
 
Me gustan especialmente las blusas que Victoria combina con faldas estilo fifties pero en versión mini, las transparencias que incorpora a algunos vestidos y los encajes que aparecen en las partes centrales de las prendas y en las mangas.
 
 

























 
 
 
 

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